I.5. Análisis técnico – Análisis Fundamental. El uso de información privilegiada

Desde la noche de los tiempos existen dos métodos para intentar pronosticar la evolución de los mercados:

– Análisis técnico (AT)
– Análisis fundamental (AF)

El primero siempre se ha asociado a los especuladores, y el segundo a los de perfil “inversor”. Sin embargo es una mentira más, ya que no existen esos dos perfiles en el mercado. Para el mercado todos somos iguales, y al mercado le da igual cuándo entremos y cuando salgamos, si ganamos o perdemos. El único perfil que interesa si acaso es si eres un pezqueñín o un gran tiburón. Luego lo vemos en este mismo artículo.

Una exposición esquemática de los dos tipos de análisis:

1. Análisis fundamental: consiste en analizar los valores teniendo en cuenta toda la posible información conocida que pueda afectar a dicho valor.

  • Si es una materia prima, analizaremos la capacidad de los yacimientos, de la extracción, la situación geopolítica…
  • Si es una acción de una empresa, estudiaremos los estados contables de la misma, los ratios, las previsiones de ventas, si es exportadora, la situación de las divisas y los países a los que exporta…
  • Si son bonos, estudiaremos la calidad crediticia del emisor, su deuda global, la preferencia de esta deuda frente a otras deudas, el impacto de una posible convertibilidad, etc…

Todo esto nos lleva a enunciar las siguientes ventajas y desventajas:

Ventajas:

  • El AF es teóricamente el mejor de los análisis posibles, porque reflejaría el valor exacto del producto que estamos analizando, siempre que dispongamos de toda la información conocida que afecte a dicho producto.

Inconvenientes:

  • Es un método muy complicado porque cada tipo de valor requiere de un análisis distinto, y de unos parámetros de información muy complejos de modelar.
  • Para el común de los mortales, es imposible tener información de primera mano para hacer un AF efectivo. Para cuando llegue a nuestras manos el balance o los resultados de una empresa, esa información ya habrá pasado por decenas de manos, y por tanto nosotros no podremos acudir a una fiesta que ya habrá terminado. El que crea que los periódicos o canales de economía contienen información relevante, está al mismo nivel del que cree que el ratoncito Pérez existe.

2. Análisis técnico. Consiste en el análisis de valores basándonos en 3 variables: precio, tiempo y volumen.

Como no nos llamamos Buffet ni Rockefeller, y no disponemos del poder ni del acceso a la información que estos poderosos tienen, vamos a jugar a un juego distinto en vez de intentar hacer un AF que solo ellos pueden hacer: vamos a intentar adivinar qué es lo que ellos están haciendo. Es como decir: “alguien importante está comprando, yo también compraré y ya me enteraré dentro de unos días del porqué”.

El AT analiza las tendencias del precio en el tiempo, y el volumen con el que esas tendencias se producen, para intentar capturar “señales” con una alta probabilidad de cumplimiento.

Ventajas:

  • No tenemos que saber de bonos, petróleo, oro, acciones,… a la vez. Una “señal” de rotura al alza en AT será igual para todos los productos, querrá decir que alguien gordo está comprando y que nosotros nos subimos cobardemente (pero lucrativamente) al carro del ganador, ya esté comprando gas natural o panceta de cerdo.
  • No tenemos que tener acceso privilegiado ni ser millonetis para poder beneficiarnos. Eso sí, tendremos que usar el cerebro un poco más de lo habitual.

Inconvenientes:

  • No es un método preciso, y se acerca más a un arte que a una ciencia. Cada uno tiene su “librillo”. Intentaremos por tanto entrar en detalle en la parte del AT más extendida y básica, que casualmente es la única que funciona con un alto grado de probabilidad.
  • Alrededor del AT puro que es válido y se ha probado su efectividad durante décadas, se han desarrollado varias escuelas de pensamiento, algunas rozando el “chamanismo”, dando una imagen de esoterismo y poca seriedad al AT en general. Me vienen a la mente la teoría de las ondas de Elliot, los retrocesos de Fibonacci y los miles de “indicadores” que pululan por el mundo.

Bien, cada poco tiempo estalla una guerra religiosa entre los seguidores del AT y del AF. Yo por mi parte lo tengo claro. Estuve muchos años siendo defensor del AF (seguramente sé analizar estados contables mejor que todos vosotros juntos) pensando que era la mejor manera de llegar a la verdad, hasta que un día me di cuenta que la verdad solo es como un coche de segunda mano: para cuando llega a tí ha sido sobeteado por decenas de personas.

Solo un selecto grupo de personas en todo el mundo, posiblemente menos de 50, tienen un acceso completo a toda la información mundial, incluso en ocasiones son ellos los que pueden “generar” o manipular esa información para que llegue a nosotros del modo que ellos quieren.

No es una mera afirmación, es un hecho que he podido constatar a lo largo de años y que gracias al AT se puede demostrar tranquilamente. A algunos les sonará a teorías conspiranoicas y cosas por el estilo.

A mí me da igual a qué suenen, si alguien me dice que los burros vuelan, y acto seguido me lleva a una granja donde hay veinte burros con alas revoloteando, le creeré. Eso es lo que el AT me ha enseñado:

El operador solo debe creer en lo que ve, nunca debe creer lo que le dicen.

Con el tiempo os iré contando decenas de ejemplos, algunos realmente perturbadores, de esto que os estoy comentando.

– Hoyga MIP, pero eso de usar información privilegiada está prohibido ¿no?

Sí, y los niños vienen de París.

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