II.3.1 – Granos: dinámica general

Se pueden decir muchas cosas del cultivo milenario de granos en la humanidad. Para nosotros lo más curioso es que casi tan antiguo como el cultivo, posiblemente lo sea también el uso más o menos rudimentario de contratos de futuros para la comercialización de los mismos.

En la era moderna tenemos como pioneros al Chicabo Board Of Trade (CBOT) que a mediados del siglo XIX comenzó a ofrecer un mercado para contratos de maíz y trigo. Es toda una institución en USA.

Nos centraremos principalmente en este mercado, por tener los contratos más líquidos y habituales. Hay que tener en cuenta que los contratos están generalmente referidos a la producción USA, y por tanto tenemos que contar con ese factor local a la hora de pensar en los subyacentes.

Hay una serie de conceptos comunes a casi todos los granos y cosechas en general, y que por no repetirlos en cada apartado los mencionamos aquí, antes de entrar en cada uno de ellos.

Para poder conocer la estacionalidad de cada producto agrícola, es necesario conocer las fechas de siembra y recogida, no tanto como Pulgapedorra ya que con un conocimiento básico nos basta.

En función de esas fechas, podremos encontrar dos tipos de diferencias entre futuros de un mismo producto.

Futuros de la misma cosecha: son dos futuros que tienen como subyacente el mismo producto recogido en una misma cosecha. Por ejemplo, el maíz se recoge en USA en Octubre-Noviembre. Por lo tanto los contratos de Diciembre y de Mayo del año siguiente son de la misma cosecha, ya que por debajo se refieren al mismo maíz recogido en el otoño anterior.

La diferencia de precio entre los contratos de la misma cosecha reflejan habitualmente lo que se llaman “carrying charges”, que sería el precio que costaría comprar la cosecha en el momento más cercano, almacenarla y venderla en el momento más lejano.

Por ejemplo, si compro maíz en diciembre a $400 y lo guardo hasta venderlo en Mayo, y ese almacenamiento me cuesta $20 la diferencia, entonces el futuro de mayo tendría que cotizar a $420, ya que:

Si cotizara a menos ($410 por ej.), entonces nadie querría almacenar el maíz esos meses porque no sale rentable y todos querrían deshacerse de él en diciembre. Esto empujaría el precio del contrato de Diciembre a $390, con lo cual se alcanzaría de nuevo el equilibrio.
Si cotizara a más ($430 por ej.) entonces habría incentivos para almacenar el maíz esos meses, porque me dan $30 de más por almacenarlo y a mí solo me cuesta $20. Eso haría que nadie querría vender el maíz de diciembre (porque lo quieren para almacenar hasta mayo) y el precio en diciembre subiría a $410, regeresando de nuevo al equilibrio de $20 de diferencia.

Este mecanismo sirve de regulador automático del mercado, permitiendo la asignación más eficiente posible del excedente y de las instalaciones de almacenamiento. Esta regulación es la que permite reducir los efectos de hambrunas y escaseces.

Los carrying charges se calculan como una combinación de los costes de:

Almacenar físicamente el producto.
Financiar la compra de lo que queremos almacenar, en forma de intereses bancarios.
Asegurar la mercancía contra incendios, ratas…
El coste de oportunidad por no haber vendido el producto antes y haber invertido el dinero en algo supuestamente más provechoso.

El coste total de todo esto se llama “full carry”. Los expertos suelen calibrar los carrying charges como un 70-80% del total del coste “full carry” por razones que por el momento vamos a dejar a un lado por complejas.

Esta dinámica da lugar a diferencias muy estables y seguras (90-100% de eficacia), pero por eso mismo con un beneficio relativo bajo.

Futuros de distinta cosecha: son futuros cuyo producto subyacente el el mismo, pero recogido en distintas cosechas. Por ejemplo, el maíz de Septiembre y el de Diciembre. El primer futuro representa la “cosecha vieja” (old crop en inglés) y el de diciembre representa el primer futuro que se entrega contra la nueva cosecha (new crop) del año.

Las dinámicas de las diferencias entre estos contratos son radicalmente distintas a las anteriores. A medida que se acerca la nueva cosecha, el único grano que queda es el almacenado desde la anterior.

Por eso, si los expertos han calculado mal las necesidades, y por ejemplo, llegamos a Septiembre y hay poco maíz almacenado pero mucha demanda, el mercado, como tiene que esperar a octubre/noviembre para la cosecha, disparará el precio del contrato de Septiembre.

Al mismo tiempo, si la cosecha se prevé abundante, el precio del futuro de Diciembre se verá empujado a la baja.

Del mismo modo puede pasar lo contrario, que haya un desastre climatológico en primavera o en verano y que la nueva cosecha se estropee. En ese caso los precios del contrato de diciembre para el maíz se dispararán, porque la nueva cosecha será escasa. Pero el contrato de septiembre también se verá catapultado al mismo tiempo, porque ese maíz también será muy demandado y no tendrá tanta competencia cuando la nueva cosecha llegue, de hecho los expertos querrán no vender bajo ningún concepto el maíz en septiembre, porque saben que si lo guardan para los meses siguientes, seguramente se forrarán (ante la escasez de la nueva cosecha).

Como podéis intuir, este mecanismo llamada “old crop-new crop”, da lugar a dinámicas con un potencial elevadísimo de beneficios, aunque no son tan seguros (75%-85% de eficacia) porque no todos los años hay condiciones extraordinarias, e incluso hay años en los que se generan condiciones especiales de catástrofes que según nos pillen pueden convertir el beneficio elevado en abultadas pérdidas.

Este sistema es un mecanismo de autoregulación del mercado, y ayuda a suavizar las transiciones entre cosechas, primando o penalizando el almacenamiento de productos de la vieja cosecha, a costa de la nueva.

Tenemos dos tipos de comportamientos relativos:

Que el contrato más cercano se dispare en relación con el lejano: esto quiere decir que no hay incertidumbres acerca del desarrollo de la nueva cosecha y que esta va a ser abundante, lo cual se puede ver agravado con que los expertos han pronosticado mal la demanda y la capacidad de almacenamiento antes de la llegada de la nueva cosecha, y haya escasez antes de que ésta se recoja. En este caso se prima el almacenamiento momentáneo del producto ante la incertidumbre y por eso el que quiera comprar ahora tendrá que pagar más porque el mercado preferiría almacenar. Esto se conoce como “bullish spread” o diferencia al alza.

Que el contrato más cercano sea más barato que el más lejano. Esto sucede cuando se prevé o bien que la nueva cosecha va a ser muy escasa y su precio va a subir o bien cuando hay mucho sobrante de la vieja cosecha y el mercado decide primar el deshacerse de ese sobrante cuanto antes, para preparar los silos para recibir toda la nueva cosecha. En ese caso el contrato de la vieja cosecha se suele “liquidar” a precios baratos y por eso bajan los precios de dicho contrato. Esto se conoce como “bearish spread” o diferencial a la baja.

Solo con esto un buen conocedor de estos mercados podría vivir de ellos, de echo muchos operadores no hacen otra cosa y viven tan ricamente.

Ahora pasaremos a ver los contratos de granos más habituales y qué características tienen para aprovecharnos de sus circunstancias estacionales o de carrying charges.

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