IV.1.1. Teoría Dow.

La teoría Dow debe su nombre al conocido Charles Dow, quien hace más de 100 años se juntó con su socio Jones y creó la base para los índices bursátiles que conocemos hoy en día. Su opinión era que una serie de medias ponderadas que tuvieran en cuentan las acciones más relevantes de la época, servirían como medida válida del pulso del mercado.

Aparte de esta contribución entre otras, publicó una serie de artículos (nunca llegó a crear un libro como tal) que luego fueron recopilados por sus seguidores, en los cuales exponía su teoría de funcionamiento de los mercados, y que sentarían las bases para el análisis técnico.

Hoy en día su teoría sigue teniendo validez y aunque ha sido criticada por muchos por decir que no aprovechaba al 100% los movimientos bursátiles, hemos de decir que dicha crítica no tiene sentido ya que vale más aprovechar solo un 60% de los movimientos con un 80% de probabilidades de acierto, que intentar aprovechar el 90% o el 100% de los movimientos con un 30% de posibilidades de acierto.

De todos estos puntos hablaremos más en detalle en los siguientes posts, por ahora solo enumeraremos brevemente los siguientes principios:

Los precios de los valores en los mercados siguen tendencias. Tenemos desde las de más larga duración hasta tendencias de media duración y tendencias de corta duración, las unas dentro de las otras. Posteriormente otros autores han dividido las tendencias en más apartados, y les han otorgado duraciones más o menos variables. De momento nos quedaremos con la idea: los mercados tienen tendencias, e incluso la falta de tendencia hacia arriba o hacia abajo puede representar una “tendencia”, en el sentido de que puede ser aprovechado para sacar tajada.

Las tendencias continúan hasta que no den señales de que han terminado. Esto que parece una perogrullada, es lo que luego hace que los novatos caigan como moscas. Una tendencia al alza no termina hasta que el precio no perfora por abajo el último minimo de la tendencia inferior en rango, y una tendencia bajista no termina hasta que el precio no supera el máximo de la última tendencia de rango inferior.

Las tendencias se han de confirmar por el volumen. Si algo parece que sube pero hay poco volumen de negociación, es que hay gato encerrado. Si por el contrario el volumen es fuerte, en relación con las últimas jornadas o semanas, entonces la tendencia cobra más validez.

Los mercados tienen tres fases: acumulación, participación o tendencia y distribución. En la acumulación los tiburones o conocedores del mercado compran a buenos precios. Cuando ya han acumulado todo lo que pueden, dejan algo de dinero para el final y lo meten a saco para subir los precios y provocar el comienzo de tendencia al alza. Aquí el público en general comienza a comprar más caro que los tiburones, porque comienza a leer en los medios que “la bolsa va bien”. Como en el juego de las sillas, no saben que ellos han llegado más tarde y que cuando pare la música se van a quedar de pie. Cuando los tiburones creen que el precio ha subido lo suficiente, comienza la tercera fase de distribución: comienzan a soltar el papel comprado barato, a los últimos compradores que creen que todavía pueden llegar a tiempo a la fiesta. Sueltan poco a poco, para no producir desbandada y una caida prematura de los precios. Finalmente, cuando han soltado todo el lastre, guardan un poco para darle el golpe de gracia a la cotización, y ésta caiga a plomo. Los incautos que se quedan pillados venden más abajo llevados por el pánico, y los precios se desploman. Y vuelta a empezar de nuevo…

Los precios de los valores descuentan todas las noticias, incluidas las que no son de público dominio. En el mismo momento en que un tiburón sabe que algo va a pasar en el valor, rápidamente compra o vende, y el precio reacciona al alza o a la baja. El público no sabe lo que pasa, pero ya se enterará dentro de unos días… cuando sea demasiado tarde para reaccionar, claro. Los especuladores hábiles que sigan la cotización y vean el volumen alto de las operaciones del tiburón, serán capaces de subirse al carro y arañar un poco de las ganancias.

Los mercados correlacionados han de confirmarse los unos a los otros: Dow pensaba que si un mercado subía mucho y otro relacionado bajaba, algo raro estaba pasando, uno de los dos tiene gato encerrado. Esta máxima se confirma hoy en día, cuando el mercado baja, todas las acciones bajan, ya sean de empresas “buenas” o “malas”. Por tanto no existen realmente valores refugio como tales, no son más que un término hueco más del “establishment” para colocarnos sus mierdas de productos en el preciso momento de la fase de distribución (de ahí ese nombre).

Ahora veremos cada uno de los puntos con algunos ejemplos y gráficos que siempre entran mejor por los ojos.

 

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