Teoría Dow: los mercados tienen tres fases.

La primera fase se llama acumulación.

En la acumulación los tiburones o poseedores de información privilegiada se dedican a acumular todo el papel posible a precios bajos. Saben que lo peor ha pasado pero como los demás no lo saben, compran todo los que los miedicas están soltando con pérdidas millonarias.

Se produce durante unas semanas una sensación de que se “ha tocado fondo”. Como los que mueven el mercado son los grandes operadores, distinguiremos esta fase por un aumento en el volumen de contratación, pero un moderado aumento del precio porque saben cómo azuzar el miedo y dar la sensación de que “no es prudente” comprar nada (mientras ellos lo hacen claro).

Una vez han acumulado todo lo que han querido, y detectan que ya no quedan más pringados por vender, con los miles de millones que manejan le dan un último empujón a la cotización y hacen que rompa resistencias clave, dando paso a la siguiente fase.

Fase dos: participación o tendencia.

Los pringados se están dando cuenta de que las cotizaciones están subiendo y entonces comienzan a comprar. Como no hay grandes posiciones vendedoras (recordemos, los pringados que se han dejado llevar por el pánico ya han vendido todo lo que tenían y los tiburones ya han comprado todo lo que han querido y van a dejar subir libremente los precios) la cotización sube como la espuma y en cuestión de meses vemos una escalada progresiva.

Poco a poco, a medida que se alcanza el clímax los tiburones comienzan a sacar noticias esperanzadoras: “lo peor ha pasado”, “los beneficios aumentan”… y rollos de ese pelo para conseguir que los más incautos se suban a un tren que en realidad está llegando ya a la estación.

Esta fase se caracteriza por un bajo volumen de contratación.

Fase tres: distribución.

El valor ya ha subido todo lo que tenía que subir, muchos pringados se han vuelto a incorporar al carro, por supuesto a precios mucho más elevados que los tiburones. Éstos deciden que ya es hora de soltar lastre y recoger beneficios. Todos piensan que la bolsa va bien pero ellos saben que de eso nada, y que la situación está agotada.

Comienzan una campaña despiadada de noticias favorables, de las que las agencias de noticias y los periódicos salmón se hacen eco ostentosamente: “la agencia de valoración XXX aumenta el precio objetivo a tanto”, “rumores de fusión y OPAs”, “aumento del 40% de los beneficios”… Los últimos pringaos que se han perdido la fiesta se lanzan a comprar compulsivamente con los ahorros que les quedaron del anterior desplume. ¿Y quiénes les venden a esos precios?. Exacto, los tiburones comienzan a soltar todo lo que compraron a la mitad de precio a esos pobres incautos, mientras éstos esperan un nuevo Eldorado que les lleve a nuevas cotas de riqueza.
Como estos tiburones tienen que soltar grandes cantidades de papel, esta fase se caracteriza por un aumento del volumen relativo a la fase anterior. Es habitual ver grandes ráfagas de volumen, que al analista técnico avispado le tienen que poner sobreaviso de la catástrofe que se avecina. Cuidado porque eso no quiere decir que nos tenemos que poner bajistas, porque puede que esa fase dure meses y tener una falsa sensación de que “aquí no pasa nada, son imaginaciones mías”.

Es necesario estar simplemente alerta y esperar a las señales que nos da la Teoría Dow para saber el momento de iniciar la desbandada, que es el momento en que la última tendencia bajista supere el mínimo de la anterior bajista, y que según el marco temporal que estemos analizando podría ser un cambio de primaria o de secundaria (en un espacio de tiempos más corto la señal no sería tan válida).

Cuando los tiburones ya han soltado todo, resulta que ya no quedan más compradores en el mercado, y entonces nuestros amigos guardan unos pocos millones de acciones en reserva para soltar una “noticia bomba” (quiebra de un banco, insolvencia de no se qué país, mal rollo en Irán…), venderlas todas de golpe en un día y dar el “empujoncito” a la baja al mercado para que se desate la tragedia.

Y vuelta a empezar de nuevo…

Aquí un gráfico de telefónica reciente, a ver si a alguno le suena lo que se cuenta en este post. Esto no quiere decir que tenga algún poder de visión futura y esté afirmando que la caída sea un hecho consumado, de hecho en los últimos días el volumen ha vuelto a descender y no ha caído la cotización ni la teoría Dow nos ha dado ninguna señal en ese sentido. El volumen solo nos indica que habría que estar alertas. ¿Quiénes han vendido en los últimos meses, con esa racha de volumen? Yo aventuro que los tiburones. ¿Tú qué crees?.

Veremos cómo acaba todo .

Está efecinqueando
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