V.6. La Ira.


Todo lo que empieza en ira, acaba en vergüenza

Benjamin Franklin

El hombre iracundo se derrotará a sí mismo, tanto en la batalla como en la vida

Código Samurai

La Ira es el sentimiento más habitual entre los operadores novatos. Incluso aparece en ocasiones en los operadores profesionales.

Sin embargo, la diferencia está en que los novatos dirigirán su ira hacia el mercado, el broker o el mundo en general.

Los profesionales dirigirán su ira hacia un lugar más positivo: hacia ellos mismos.

La ira es un sentimiento intenso y desagradable. Nos altera la respiración, el ritmo cardiaco, el habla… y se origina cuando creemos que no se están cumpliendo nuestras expectativas.

Por lo tanto la ira que sentimos depende directamente de nuestras expectativas. Si éstas no son realistas (por ejemplo, hacerme rico en dos días e irme al Caribe), entonces nuestra ira aflorará al más mínimo fracaso.

Sin embargo, el broker profesional tiene unas expectativas generales mucho más realistas. Es más, el profesional apenas se ve influido por expectativas generales, sino como mucho, expectativas sobre una sola operación en concreto. Una vez esa operación falla, puede tener un cierto sentimiento negativo para con esa operación, pero pasa a la siguiente sin más problemas y sin que tenga necesidad de “castigar al mercado” por lo malo que ha sido con él.

Otra expectativa que el operador ve atacada cuando fallan las operaciones es la de que sus creencias o sus sistemas son válidos. Sin embargo la ira no les llevará a ninguna parte.

Es necesario estudiar y determinar por qué parece que dichas creencias o sistemas parecen estar fallando. Es posible que las condiciones del mercado hayan cambiado, o que alguna de las creencias necesite una correción.

Lo importante es que el operador sea consciente de que la culpa nunca es del mercado ni de nadie externo. Eso es echar balones fuera, de modo que la próxima vez que afrontemos al mercado vayamos con actitudes como “pues ahora se van a enterar” o tonterías por el estilo. Eso no funciona. Al mercado le da igual quién seas y lo que hagas, y mucho menos le importa tu furia irracional. Al contrario, ésta nublará tus sentidos y te impedirá razonar sobre las causas reales de tus operaciones fallidas, llevándote con más velocidad aún a los números rojos.

Por eso es necesario saber que la culpa siempre es exclusivamente nuestra. Podemos sentir algo de ira, pero siempre hacia nosotros. De este modo nos veremos motivados para descubrir lo que ha fallado, y mejorar para la próxima vez.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Psicología. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s